La digitalización en campo es un factor de éxito decisivo para garantizar la competitividad a largo plazo. La elección de la tecnología de comunicación adecuada depende de la aplicación, la complejidad del sensor y los requisitos de la red.
El Ethernet industrial está evolucionando hacia un estándar transformador para la automatización de plantas de procesos, impulsado en gran medida por la llegada de Ethernet-APL. La comunicación directa, sin necesidad de convertir protocolos, permite aprovechar plenamente las funciones de valor añadido de los equipos de medición y de los actuadores inteligentes, lo que se traduce en un funcionamiento óptimo de la planta.
No obstante, en toda planta existen también diversos interruptores de límite y puntos de medición de menor criticidad que pueden dotarse de instrumentación más simple. En este contexto, IO-Link aporta una contribución decisiva a la digitalización completa a nivel de campo y se convierte en un complemento especialmente valioso en las industrias de alimentación y bebidas, así como en las Ciencias de la vida.
¿Y la ciberseguridad?
La digitalización puede resultar desalentadora; aunque da lugar a nuevas oportunidades, también introduce desafíos importantes, especialmente en el ámbito de la ciberseguridad. La arquitectura bidireccional punto a punto de IO-Link, junto con la capacidad de un maestro IO-Link para cifrar datos, añade una capa adicional de protección para sus procesos. Al implantar IO-Link, reforzará la protección de su planta frente a ciberamenazas externas y garantizará la integridad de los procesos críticos.
¿Cómo decidir qué tecnología se adapta mejor a su planta?
¿La digitalización en campo es intrínsecamente compleja y está reservada a los especialistas? Según Franz Durmeier, Director de Integración Digital de Endress+Hauser, la respuesta es: no necesariamente. Si el proyecto incorpora sensores complejos, puntos de medición críticos o requiere cubrir distancias mayores, el experto en integración digital de Endress+Hauser recomienda optar por Ethernet industrial para aprovechar plenamente las funciones avanzadas de los equipos de medición y el potencial del análisis de datos. “Pero en áreas más pequeñas, y para interruptores o sensores sencillos, IO-Link es una muy buena opción”, afirma. Al poder integrarse en la columna vertebral de una arquitectura Ethernet o de un bus de campo ya existente, los puntos de medición no críticos pueden digitalizarse de forma rentable, lo que mejora tanto la monitorización como las tareas de mantenimiento.
IO-Link es un estándar abierto de comunicación digital introducido hace aproximadamente dos décadas para la automatización de fábricas. Su arquitectura bidireccional, su rentabilidad y su facilidad de implantación han despertado desde entonces el interés de la industria de procesos. A diferencia de los sistemas de bus clásicos, IO-Link se basa en una topología punto a punto, en la que cada sensor se conecta directamente mediante un cable estándar a un maestro IO-Link. A su vez, se integra perfectamente en los buses de campo y sistemas de control más utilizados, lo que permite el intercambio bidireccional de datos.
La sencillez y compatibilidad de IO-Link lo hacen especialmente adecuado para sistemas montados sobre skids en aplicaciones alimentarias. En general, esta tecnología resulta ideal para aplicaciones de menor escala con un número limitado de puntos de medición, como los sistemas de dosificación, llenado y limpieza in situ, así como en servicios auxiliares y en el tratamiento de aguas. Los 20 metros de longitud máxima del cable y la velocidad de transferencia de datos —más o menos comparable a la de un módem de los 90— son más que suficientes. “Para estas aplicaciones, Endress+Hauser ofrece una amplia gama de productos IO-Link higiénicos que cumplen todos los parámetros de proceso relevantes”, afirma Durmeier.